Áreas de Estudio

1. Economía
 
La línea de investigación económica se orienta en el horizonte de una economía política como herramienta necesaria para la articulación de las diferentes dimensiones de análisis del modelo Chileno, específicamente en torno a lo que ha sido identificado por CISEC como su núcleo fundamental, la Hipótesis Modernizadora. Propuesta económica inaugurada durante la dictadura militar y asumida como propia por los gobiernos civiles y sus coaliciones políticas (el detalle de las operaciones políticas y culturales que viabilizaron su mantención se detalla en el libro “Economía Política del Fracaso”) que supone que el funcionamiento de los mercados, los niveles de crecimiento y el conjunto de elementos asociados al “milagro chileno” son causa, efecto y necesidades de un proceso de modernización económica deseable e inevitable. El impacto de las políticas sociales y económicas del llamado proceso de modernización ha sido analizado –entre otras variables, en torno a la emergencia de malestar y la profundización de la desigualdad en la distribución de la riqueza, presentando sus causas como defectos operacionales. Ya sea como excepciones o errores éticos en determinados actores (casos de colusión empresarial); falencias propias de un modelo en constante perfeccionamiento o como indicadores de la necesidad de profundizar aún más el modelo. 
 
Los límites establecidos por los discursos políticos en torno al modelo han demarcado la producción académica en referencia a sus pilares, circunscribiendo la mayoría de los análisis a las problemáticas distributivas, de crecimiento y regulación, entre otras. Es decir, la revisión de la estructura productiva y la problematización de la idea de modernización vigente ha permanecido ajena o cuando más meramente enunciada en la actividad investigativa. La estabilidad relativa de la gobernabilidad hizo plausible durante décadas esta trayectoria de adaptaciones recíprocas entre la academia y los partidos de la transición. Ahora bien la emergencia de la conflictividad social, la desprivatización del malestar en contraste con su despliegue tenue y despolitizado en períodos anteriores, así como la dinamización del escenario político han facilitado las condiciones para ampliar los marcos de análisis e investigación. 
 
A esas limitaciones se agrega el predominio de estrategias investigativas centradas exclusivamente en temáticas macroeconómicas y sociales o, de lo contrario, en aquellas dimensiones propias de lo micro. De un lado las problemáticas de distribución de la riqueza, funcionamiento de los mercados y sectores productivos, regulación y participación fiscal, y del otro desempleo, consumo, y desagregados sectoriales.
  
Los esfuerzos iniciales del equipo, aglutinados en el proyecto OIKOS se orientaron en la definición de ejes de investigación prioritarios para una sociología económica que sorteara las dificultades de las estrategias y enfoques investigativos tradicionales descritos. En ese marco se realizaron proyectos de investigación del modelo económico con enfoque territorial, incorporando variables tales como la calidad de vida, la configuración societal y sector económico principal, entre otras; identidades regionales y actividad económica; etc. A ello se suma el análisis crítico de los pilares del modelo chileno realizado por Alberto Mayol y José Miguel Ahumada y la investigación en endeudamiento y malestar realizada en el marco del Laboratorio Transdisciplinar en Prácticas Sociales y Subjetividad de la Universidad de Chile por parte del equipo. 
 
La posibilidad de superar los enfoques de análisis desarrollados por la ciencia económica tradicional y facilitar una mirada transdisciplinar que incorpore las perspectivas de investigación social desarrolladas por el equipo implica la ampliación de los “niveles de análisis” a referencias meso-sociales, políticas y económicas; comprender las dimensiones micro, meso y macro como unidades que sirven para representar los flujos de actividad social y económica, así como las diferentes mediaciones entre los procesos socioeconómicos a investigar. El uso reduccionista de las diferentes dimensiones de análisis así como la omisión de referencias intermedias ha sido la herramienta metodológica que ha permitido incorporar las diferentes problemáticas asociadas al modelo económico a las denominadas “paradojas de la modernización”, dificultando aún más el esclarecimiento de sus verdaderas determinaciones y el análisis crítico de sus resultados. 
 
Consideramos que la aproximación a un análisis crítico del modelo debe contar con una apuesta investigativa desplegada en diversos niveles y como CISEC orientaremos nuestros esfuerzos en Territorio, Consumo y Desarrollo.
 
Modelo y Territorio: 
 
La emergencia en los últimos años de conflictividad social en clave regional sobre el escenario de proliferación de expresiones de malestar obliga a re-formular las miradas sobre el territorio. En concreto es necesario contribuir en la ampliación de las perspectivas exclusivamente microsociales que tienden al abordaje fragmentario de las problemáticas territoriales dificultando su anclaje histórico, económico y social. Interesa comprender la relevancia de la configuración espacial del modelo, sus dinámicas de acumulación y sus implicancias en la realización de la vida social, económica y cultural. Lo anterior situado en las particularidades del territorio Chileno y las determinaciones que sobre él imponen las principales actividades económicas y estructuración político institucional. 
 
Consumo: 
 
Junto con las profundas transformaciones en el mundo del trabajo, el consumo ha irrumpido como herramienta y práctica significativa en el despliegue político e ideológico del modelo, siendo su masificación clave fundamental en las operaciones de legitimación. El creciente rol del consumo está estrechamente asociado al peso del sector financiero, específicamente de la banca en la economía nacional y la expansión del crédito. Así, la inestabilidad generada por los procesos de flexibilización laboral se desarrolla en contraste con la “estabilidad” que otorga el consumo mediante el lazo temporal de la deuda. Esta relación, con tintes paradójicos, entre ambas dimensiones de la estructuración económica del modelo plantea un sinfín de interrogantes, siendo la caracterización de las conductas de consumo, sus nexos con las prácticas político institucionales, organizativas e individuales el foco de interés de CISEC. A ello se suma la necesidad de monitorear la función redistributiva de las finanzas, específicamente en el consumo de servicios básicos –otrora derechos sociales- así como los límites de su rol de integración.
 
Desarrollo y Sectores Económicos: 
 
La hipótesis modernizadora, identificada como núcleo ideológico del modelo, se ha desplegado bajo el supuesto de que la actividad económica chilena es el reflejo de un proyecto de desarrollo, de una modernización capitalista en curso. En ese marco los indicadores macroeconómicos, sobre todo los relativos al crecimiento han sido expuestos como signos irrefutables de dicho proyecto de desarrollo, y la desigualdad con la que el crecimiento contrasta, como fenómeno propio de las paradojas de la modernización. (las críticas a este núcleo argumentativo se encuentran en profundidad en el texto Economía Política del Fracaso). Los esfuerzos investigativos de esta línea se enfocan en los principales sectores económicos del país, específicamente en el área primaria exportadora, identificando su rol en el modelo y la relación con la hipotética trayectoria de desarrollo. 
 
2. Cultura
 
Se trata de investigar en qué esferas se despliegan los cambios culturales y cómo opera la presión de los factores materiales (sociales, políticos y económicos) sobre los ideales/subjetivos. Que recursos o mitos (ideologemas) reaparecen en períodos de cambio/crisis cultural y cuáles son los puntos de tensión del orden simbólico vigente (del pacto de élite).
 
El equipo de investigación ha desarrollado a nivel individual y colectivo diversas investigaciones en torno a las cuestiones culturales tanto desde la perspectiva de la observación de objetos específicos de la cultura (arte, valores, normas) como en relación con la teoría general de la cultura. En este sentido, os investigaciones resultan ser la base fundacional de la perspectiva empírica y teórica. En primer lugar, la obra “El Chile profundo, cultura de la desigualdad y sus resistencias” de 2013, publicada por Alberto Mayol, Carlos Azócar y Carla Azócar; ha sido un trabajo de investigación empírico de gran magnitud que permitió reconstruir los valores que consolidan la estructura material de carácter desigual en Chile a la manera de un repertorio cultural.  Por otro lado, la obra “Las transformaciones culturales” de Alberto Mayol (sin publicar), opera como un punto de referencia fundamental para comprender los procesos de transvaloración en grandes escalas y siempre en el marco de procesos históricos. 
 
El equipo tiene un repertorio teórico para los temas culturas y especialmente para procesos de transformación cultural. En ese marco, es objeto preferente el estudio de valores e imágenes de mundo. Se busca comprender la cultura enmarcada en el horizonte de relación con la economía política, queriendo entender a través de qué mecanismos y trayectorias se ha configurado la subjetividad de los individuos en la sociedad contemporánea. Comprender a qué poder responde cada significación, “arquitectura” política de los símbolos en relación a la percepción de la desigualdad (por qué desigualdad se constituye como problema) y cómo contribuyen a sostener su existencia (legitimidad). La estructura social no es sólo su facticidad, son intereses económicos que requieren de adición simbólica que los torna verosímiles, socialmente existentes y eventualmente legítimos. En este camino toda creación cultural, desde obras de arte hasta valores sociales, opera como parte de un proceso hegemónico mayor. 
 
La cultura es también el estudio de la Subjetividad y las prácticas cotidianas en torno al modelo. La sociología ha caracterizado al respecto diversos procesos, como la realización hedonista, placer íntimo (o individual) que se realiza en objetos comprados por sobre otras actividades. Se ha investigado en el centro el uso del espacio, donde los espacios públicos se recortan crecientemente en orientación al consumo.
 
Pero además de la investigación de carácter culturalista que realiza el centro, también existe una línea de trabajo sobre el ‘objeto cultura’ en tanto producción de obras artísticas o expresiones estéticas en general, observadas desde la sociología, antropología y la musicología (para las artes musicales). En este marco, el centro está desarrollando varios estudios sobre arte y política, además de una investigación específica de sociohistoria de la ópera chilena.
 
3. Sociedad
 
La sociedad es investigada desde CISEC como un conjunto de procesos sociales que redundan en la vertebración de una específica forma de estructura social y una fórmula política de constitución de las elites que defienden esa estructura social y el modelo económico y político que requieren para esa conservación. 
 
Nuestra perspectiva sobre lo social se funda en la existencia de fuerzas de integración política al orden y de fuerzas de ruptura. El esfuerzo del centro es permanentemente comprender el estado de estas fuerzas, analizar las dimensiones en que el orden social dominante se encuentra en buenas condiciones y en cuáles muestra fisuras o fracturas. Es así como es indispensable investigar los valores, normas y significaciones (en cultura), las condiciones económicas, las condiciones políticas, las prácticas cotidianas y el régimen de configuración de la verdad socialmente válida. Todo este camino supone una mirada transdisciplinaria, entendiendo que el objeto ‘sociedad’ no es más que una colección de otras perspectivas, una reunión historizada de los puntos ciegos de otras ciencias, que necesitan dar una mirada holística en algún punto, como condensación de la comprensión general.
 
En la dimensión social podemos analizar las instituciones versus el malestar social; el sistema político enfrentado a la movilización social; la orientación a la vida pública o la privada. CISEC está avanzando en propuestas teóricas y estudios de caso de carácter específico para abordar la cuestión del malestar y los movimientos sociales; pero además sostiene una revisión de las tesis sobre las elites, ofertando una nueva forma de leer el fenómeno.
 
Entre los desafíos que se ha puesto CISEC está ser capaz de comprender no solo las principales fracturas en lo social, sino además comprender las dinámicas por las que se despliega la energía de lo social. Para ello se está trabajando junto a CITIAPS en un esfuerzo de modelar el aumento o reducción de la energía de un fenómeno X en la sociedad, a través de diversos mecanismos capaces de generar un seguimiento y parámetros.